Un cómic de tiempos muertos

Bienvenido al blog de "Todo se pega". En este blog iré publicando semanalmente este cómic... No esperes un trabajo profesional, porque no lo es.
"Todo se pega" es un cómic de tiempos muertos... esos diez minutos que me quedan libres en el trabajo, esa media hora que madrugo de más para poder dibujar algo, esos minutos que intento sacar de cada día para hacer unas viñetas, por cutres que me queden a veces...
Así me han ido saliendo varias decenas de páginas del primer cómic de zombis sin zombis, de la historia de un par de amigas atrapadas en el ya tan manido holocausto zombi, que esta vez focaliza su atención, de momento, en mi amada y odiada ciudad de Zaragoza.
Espero que te guste.

domingo, 16 de octubre de 2011

Todo se pega #2 ya es tan extenso como Todo se pega #1

El espíritu de Marcos susurra en el oído de María unas instrucciones que ella apenas puede comprender, pero que llevará a cabo igualmente. Con esta viñeta hago la página 41 del cómic que ahora me ocupa e igualo en extensión a su precendente "Todo se pega", que aparece publicado en este blog. Aún me quedan algunas páginas y no logro agilizar el tabajo tanto como deseara. Pero todo se andará. Sé que tengo el blog abandonado y todo eso pero bueno, tampoco sufran, queridos amigos, que comics hay a patadas y mejores qu este... pues alguno habrá, jeje.

sábado, 23 de julio de 2011

De tiendas (inconcluso) página 10

Y aquí dejé de dibujar... En aquel momento estaba haciendo otros dos comics (ninguno de los cuales terminé, por cierto) y, como este ya lo había empezado hace mucho, lo dejé de lado. Es que esto es de un tiempo en  que pensaba que cuanado había empezado un cómic hacía más de un año y seguía sin terminar, pues ya no valía la pena. Cosas. Ahora me cuestan más tiempo, aunque también es cierto que tengo menos tiempo para trabajar. ¿Cómo acaba la historia? En mi cabeza está dibujado y sombreado desde el día que empecé el cómic. Quizá incluso lo acabe cuando liquide el "Todo se pega 2" y otro mini proyecto que tengo en mente. El que lo haya leído que imagine un final. Es cosa de una página y, por supuesto, cero espectacularidad, nada de explosiones... Ahora estaré un mesecillo o así sin publicar nada... o no, no sé, ya veremos. Un Besico a los seguidores del blog, más aún a los veraniegos.

martes, 19 de julio de 2011

De tiendas (inconcluso) página 9

Nooooo entraba dentro de mis planes que este cómic contuviera desnudo alguno, pero bueno, ya somos todos mayorcitos, ¿u qué? Las dos primeras viñetas de esta página las hice cuando todavía estaba estudiando para las oposiciones (que me saqué) a profe de colegio. Allá por abril, acercándose la fecha de los exámenes, dejé de dibujar y me concentré en el estudio. El cómic estuvo más de un año parado porque el primer año que trabajé de maestro, como que casi me muero, no me daba para dibujar. Luego me destinaron a Alcañiz y, viviendo solo, dispuse de tiempo para dibujar. Quise concluir el cómic, pero había empezado otros dos (que tampoco terminé) y sólo hice unas pocas viñetas más. Para el dibujo de la calle Alfonso recurrí a una foto del periódico de antes de la reforma, ahora la calle es peatonal, pero yo quería una foto de archivo, de cuando era para coches (eso formaba parte de la historia). Bueno, pues dos viñetas más y a otra cosa... 

sábado, 16 de julio de 2011

De Tiendas (inconcluso) página 8

Claudia se da un sustaco, porque Patricia está en la parte de abajo de la tienda... Cuando dibujaba a lápiz no podía hacer la típica trampa del Photoshop de repetir el mismo decorado una y otra vez, así que tuve que dibujar casi lo mismo dos veces. Tampoco quedó tan mal, u qué???

lunes, 11 de julio de 2011

De Tiendas (inconcluso) página 7

Volvemos al cómic de Claudia y la tiendecilla que le dio trabajo. Creo que los dibujos de esta página tampoco explican muy bien la secuencia; se supone que Patricia  (o esa chica que se le parece tanto y que ha salido de la nada) le dice a Claudia que vuelva a bajar a la tienda. De estas páginas me gustan la primera y la última viñeta. ¿Ya ti???? 

jueves, 7 de julio de 2011

SOLIDARIDAD CON LOS 12 DE ESPAÑA (ya en libertad, pero con cargos)

Con permiso de los lectores de este blog, los personajes veganos de "Todo se pega" se unen a la campaña internacional de solidaridad con los llamados "12 de españa", 12 miembros de las organizaciones IGUALDAD ANIMAL y EQUANIMAL injustamente detenidos por la policía española. Su delito: investigar y denunciar el salvaje trato que se da a los animales no humanos, esto es, decir la verdad sobre el maltrato animal en españa. Tres de ellos permanecen en prisión: Olaia, Eneko y Eladio. Más información en http://www.igualdadanimal.org/ 
http://www.igualdadanimal.org/6066/comunicado-de-igualdad-animal-y-equanimal-sobre-los-activistas-detenidos 
http://www.equanimal.org/
http://www.equanimal.org/index.php?option=com_content&view=article&id=461:12-activistas-antiespecistas-represaliados-injustamente-por-defender-a-los-animales&catid=7:activismo-realizado&Itemid=123


miércoles, 6 de julio de 2011

De tiendas (inconcluso) página 6

En principio, estas dos viñetas ocupaban la parte superior de una página, pero las pude agrandar cuando edité el cómic en el ordenador para que llenaran entre las dos una página entera... qué jeta tengo. Me gustan las dos caras, una por expresiva y otra inexpresiva. Y cada vez que veo como quedan las cosas a lápiz, más me parece que volveré a él. 

lunes, 4 de julio de 2011

De tiendas (inconcluso) página 5

Página 5 del cómic. Me sigue gustando mucho el lápiz frente al color, diez años después; de hecho, una escena cortita de "Todo se pega 2" va a ir a lápiz, que no quiero perder de todo la costumbre (ya va a hacer tres años que terminé mi último trabajo a lápiz, que igual sale ene este blog o igual no). Lo que creo que no queda muy bien es cómo está explicada la secuencia de estas viñetas: Cuando Claudia se va, deja el almacén a sus espaldas. Ella ya había pasado hasta el fondo y no había visto a nadie. En cambio, cuando ya está alcanzando la salida, "siente" a alguien detrás. Que es Patricia, su compañera, que es la que veis en la última viñeta. Cambié el formato del cómic a m Comic book y ahora las viñetas son más grandes en relación a la página. En el original en DINA4 cabían 6 u 8  viñetas, aquí puedo agrandarlas y así hay más páginas en el cómic.

lunes, 27 de junio de 2011

De tienda (inconcluso) página 4

Quise haber publicado la semana pasada, pero es que me siento al ordenador y me pongo a continuar con "Todo se pega"... y me olvido del blog. Bueno, el mostrador de la tienda que aparece en la primera viñeta es el de una tienda que había al lado done estudiaba mi chica, donde yo le esperaba a que saliera. Un día me lleve un folio y un lápiz y bosquejé un poco la tiendecilla. El almacén es inventado. Si tengo un rato, haré una entrada con cómo dibujaba antes las viñetas con decorado. No es muy distinto a a ahora.

martes, 21 de junio de 2011

De tiendas (inconcluso) Página3

Aquí seguimos con el cómic de los cabezudicos. Para la página anterior se me olvidó decir que, como por aquel entonces no tenía ordenador, para dibujar los decorados no me fijaba en fotos como ahora, sino que me fijaba en cómo eran los lugares cuando pasaba por allí. Por aquel entonces, mi chica estudiaba en una academia cercana al lugar de los hechos; cuando iba a buscarala, esperaba en la calle, fijándome en los detalles del sitio en que me encontraba y tomando algunas notas... No quedaba tan mal.

viernes, 17 de junio de 2011

De Tiendas (inconcluso) página 2

Aquí la página 2 del viejo cómic "De tiendas" que, por cierto, no tuvo título hasta que no lo edité en Comic life; el original no lleva título ni nada, ¿pa qué?. Aquí se nota claramente que para dibujar utilizaba casi constantemente un muñeco articulado que me había regalado mis suegros para facilitarme un poco la labor; esos muñecos son muy cabezudos y así de cabezudos me salían a mí luego los personajes. Aún no he terminado de quitarme esa tendencia a cabezonear a las personas . Casi forma parte de mi estilo, jeje.

lunes, 13 de junio de 2011

De Tiendas (inconcluso) página 1

Mientras voy terminando la segunda parte de "Todo se pega", iré poniendo en el blog algunos viejos comics que dibujé hace unos años, cuando el Photoshop no existía y realizaba los tebeos íntegramente a lápiz. Años después, los "remastericé", vamos, que los edité en Comic Life, sobre todo para que ese entienda la letra y, en menor medida, ponerlo en el tamaño "comic book", que es el que estoy utilizando actualmente con la segunda parte de "Todo se pega". "De tiendas" es una historia corta de fantasmas que escribí tras escuchar una leyenda urbana que existía sobre cierto local de la calle Alfonso de Zaragoza. Lo hice hace 10 años, nada menos, pero nunca lo concluí...

viernes, 10 de junio de 2011

avanzadilla #3

No está terminada, pero esta viñeta la hice anteayer (ayer no pude trabajar nada). En la segunda parte de "Todo se pega" tampoco veremos un festival de sangre ni nada a de eso, que a mí tampoco me parece lo más interesante de las historias  de zombis... Sí que veremos más muertos vivientes que en la historia de Paula y, como se puede ver en este dibujo, habrá damnificadas. Ya veremos, este verano, si consigo mantener el ritmo actual, habemus cómic...

lunes, 6 de junio de 2011

página 41 (fin de la primera parte)

... Y aquí concluye la primera parte de "Todo se Pega". Sigo trabajando con la segunda, creo que para el final del verano la tendré, si todo va bien. No veo más que fallos en esta última viñeta, pero bueno, con la perspectiva de los años, el cómic me gusta. Por cierto, a estas alturas ya estaba cansado y aproveché el decorado de otra viñeta para ésta que veis. Aquí podéis ver a otro nuevo personaje que ya había aparecido en las primera páginas (a buscar, a buscar...) y que tendrá su importancia en el futuro, si es que me apetece empezarla tercera y última parte. Gracias por seguirme a los que os lo habéis tragado. Prometo seguir publicando viejos trabajos (inconclusos la mayoría) mientras voy acabando "todo se pega #2 María". Saludos veganos.  

viernes, 3 de junio de 2011

avanzadilla #2

La mayor parte de la continuación de "Todo se Pega" transcurre en el pasado... Un pasado en el que María se teñía el pelo de azul y tenía sus primeras experiencias con los zombis, ya veremos cómo. La niebla y el frío repentinos también cobran un protagonismo especial, así como las experiencias extrasensoriales de nuestra nueva protagonista. 

lunes, 30 de mayo de 2011

página 40

¡Reencuentrooooooo!!! Aquí está la penúltima página del cómic. Sólo queda una viñeta, ya que la próxima página sólo lleva un dibujo. No hay mucho que decir sobre esta página; para la viñeta en que se abrazan y están de cuero entero me costó un buen rato decidir cómo hacer el decorado. Al final planté cuatro rayas y a correr. En la viñeta en que Paula sonríe, me habían salido unos dientes caballunos que lo flipas, pero San Photoshop vino en mi ayuda, jeje. Bueno, nos vemos.

viernes, 27 de mayo de 2011

avanzadilla

Empezamos a acercarnos al final de la primera parte de "Todo se pega". La segunda está terminada en dos terceras partes y me está costando algún que otro quebradero de cabeza. Sigue siendo un cómic sobre la soledad y la acción se centra en una sola persona, en María, la amiga de Paula. Pero hay más exteriores y en algunas viñetas sale más gente (zombis entre ellos, claro, que hay muchos más). Aquí va una pequeña viñeta del principio de la historia. Me costó algunos días...

lunes, 23 de mayo de 2011

página 39

¡Por fin reaperece María!!!! La que será protagonista de la segunda parte de este humilde cómic hace acto de presencia por segunda vez en esta historia; no se preocupe, querida audiencia, acabarán hartos de saber de ella. Esta página es curiosa. Las alteraciones de la luz de las viñetas en que sale María no las hice con el fotoshop, sino con el programa de edición de comics, el Comic life. Hace ver como que Paula se deslumbra con la luz del día. No sé yo. Quisiera haber cambiado el tamaño de Paula con respecto al sofá de la última viñeta, pero estoy haciedo esto desde el curro, así que no puedo.

¡Vesicos varios, panda de seguidores!!!

lunes, 16 de mayo de 2011

página 38

Página ésta sin mucha historia... tres viñeticas más y tres páginas  para el final... ¡Esto se acaba!!!

martes, 10 de mayo de 2011

página 37

Paula le da vueltas a la idea del suicidio, pero la nota dejada por María diciéndole que los zombis también matan animales no humanos le frena en su intención... ¿Exagero? En las circunstancias en que ella se encuentra, ¿seráimos capaces de supeditar nuestras acciones a la vida de nuestros peludos compañeros? Pregunté a otras personas que tienen animales en casa y me dijeron que sí... Supongo que quien no tenga ninguno no entenderá esta página...
Ah! en esta página aparecen algunas de mis viñetas favoritas y alguna de ellas volverá a salir en la segunda parte...

sábado, 7 de mayo de 2011

fases autodidactas

Al principio del cómic dibujaba todo de una sola tacada. Nada sabía de capas del Photoshop, de distintas opacidades de los pinceles ni nada por el estilo. Apuntaba los números de los colores en una libreta para repetirlos viñeta a viñeta, porque no sabía pizcar el color de una foto o un dibujo previo...
El resultado es que las primeras viñetas son todas JPEG en una sola capa. Con el tampón de clonar dibujaba las sombras y apenas sabía cómo resaltar el negro de los contornos.
Para no tener ni idea, tampoco quedaba tan mal, ¿no?







Acabando el cómic, ya hacía las cosas de un modo un poco diferente. Aprendí a resaltar los trazos en negro, imitando un entintado; cambié los colores imaginados por colores sacados de fotos reales, usé el lápiz a un 50 ó 25% de opacidad, dependiendo del tono de oscuridad que quería sacar, aprendí añadir brillos...
Ya no lo hago exactamente así, ahora añado una capa sólo de líneas para resaltar más aún el falso entintado y añado más brillos en la piel y los ojos...
Todas estas chapucillas las fui aprendiendo poco a poco y sigo aprendiendo, a veces por mí mismo, otras con la ayuda de Jose Larraz..
Por supuesto, los decorados los hago ahora en hoja aparte  y luego superpongo las figuras que sobre él aparezcan, como ocurre en la viñeta en la que sale esta imagen de Paula.
La fisonomía de la prota también ha ido cambiando; en la segunda parte la dibujaré aún más diferente para hacerla bien distinta de María, la otra protagonista. Tanto para una como para otra me inspiro en el mismo personajillo de la vida real...
Ahora me pregunto... realmente, ¿he mejorado?

martes, 3 de mayo de 2011

página 36

Conforme me voy acercando al final de esta primera parte de "Todo se Pega", la manera de colorear las viñetas se va pareciendo ya mucho más a la que uso ahora. Supongo que para  muchos de los que habéis seguido la historia desde el principio estos cambios resultarán imperceptibles... Bueno, la cuestión es que aquí ya dominaba bien el uso de las capas (o eso creo). Todos los colores son tomados de fotos de escenarios y personas reales -excepto el pelo de Paula, que lo dejé como al principio.
Queda ya muy poquito de esta historia y voy contrarreloj, a ver si acabo la segunda parte para el verano. Veremos...

martes, 26 de abril de 2011

página 35

Después del descanso de Semana Santa, aquí vuelve la historieta de la amiga Paula que, por cierto, ya está llegando a su fin. Incluyo las dos páginas anteriores, por si alguien se ha perdido, jeje.
A estas alturas de la película ya trabajaba de una manera muy parecida a la que trabajo ahora, aunque todavía no es exactamente igual. Ya sé que es una página sin mucho que ver pero, por alguna razón, es una de mis favoritas. Tanto el dibujo de Paula, en el que se saqué la expresión que quería, como el del gato, que se me da fatal dibujar gatetes, me gustan muucho. Hala, la semana que viene más.

sábado, 23 de abril de 2011

Zarazombis#3 Eva

El lunes que viene seguiremos con la historia de Paula en formato cómic, pero, entretanto, seguiremos contando pequeñas historias referentes a algunos de los muertos vivientes que han aparecido.

Una mañana, a mediados de junio, Eva almorzaba con sus compañeros en la cafetería del hospital Miguel Servet de Zaragoza. La animada conversación se centraba en las peripecias de Carmen, allí presente. Trabajadora social jubilada recientemente, la ex compañera dedicaba ahora todo su tiempo a recorrer mundo en compañía de su marido disfrutando allí donde aterrizaban, de las peculiaridades de lugares tan inhóspitos y peculiares como Alaska, Thailandia, Honduras o Caspe.
Se hallaba el grupo en plena explosión de carcajadas, hablando sobre no sé sabe qué aguacero caído allí en la Argentina, cuando un celador irrumpió en el grupo con gesto de prisa y los ademanes de quien trae una exclusiva tan jugosa como prohibida.
-La que se ha liado en salud mental... Han traído esta mañana un grupo de cuatro pacientes de los que dos se han vuelto literalmente chalados mientras estaban en el trabajo... Al parecer, ha habido un accidente en un almacén; un operario se ha caído desde lo alto en mala postura y cuando los compañeros se han acercado a atenderle, se ha vuelto contra ellos y les ha atacado... a mordiscos. Los dos que digo vienen esposados por la policía, el que se ha caído y otro. Estaban fuera de sí y los han encerrado en dos habitaciones diferentes. Me han dicho que los han sedado, pero que no ha valido para nada. Están intentado averiguar si habían consumido drogas o algo estando el curro.
Los otros dos están en observación. Llevan un par de bocados en los brazos que, los he visto, se te revuelven las tripas...

Aquel día transcurrió sin más novedad, pero a la mañana siguiente ocurrió un caso parecido. En esta ocasión, había sucedido en un colegio de Utebo, donde un niño había agredido a un par de profesores y a un policía local que, hallándose cerca, había tratado de intervenir en la situación, que se había dado en el patio de la escuela. Según pudo informarse Eva, el niño se encontraba en un estado parecido a un trance hipnótico, que se tornaba en una agresividad extrema en cuanto alguien, médico, enfermero o celador, se hallaba dentro de su radio de acción.
Un par de horas más tarde, se supo que la jefa de Estudios del colegio en cuestión, que había traído en su propio coche al chaval, presentaba los mismos síntomas que éste, al igual que la profesora a la que había agredido inicialmente. Todos ellos se hallaban recluidos bajo llave en la planta de psiquiatría, aunque la dirección del hospital barajaba la posibilidad de trasladarlos a infecciosos.
Mientras almorzaba, se supo que el policía local se encontraba en coma, que los dos operarios atendidos el día anterior por el ataque de su compañero habían muerto y que toda la familia del niño de Utebo había sido encontrada en su domicilio encerrados en una habitación, mostrando todos la misma sintomatología agresiva y rayando la demencia ya hemos descrito.
Eva se estaba cambiando para irse a su casa cuando le dijeron que, hacía un par de horas, un enfermo terminal de la planta de neumología, había empezado a comportarse de la misma manera y que los médicos que lo atendían se hallaban sumamente desconcertados, dado el estado de extenuación física que, debido a su enfermedad, el paciente presentaba unas horas antes.

Un par de días después, Eva, junto con todo el equipo médico de su planta, fue convocado a una reunión extraordinaria en la que un individuo de aspecto severo, que se presentó como alto funcionario del Ministerio de Sanidad, les comunicó que "cualquier caso de enfermedad que, por su gravedad, pudiera conllevar el deceso del paciente en un plazo de 24 a 48 horas debía ser inmediatamente notificado a él mismo o a la persona que con él se encontraba", una mujer igual de siniestra que quien hablaba. Ambos, dijo, iban a permanecer, decían, las 24 horas del día en el centro hospitalario.

Tras la lógica alarma que tan extraordinario anuncio supuso para todos, Eva y los demás volvieron al trabajo y dejaron pasar los días con relativa calma. En los almuerzos y tiempos muertos, tanto el celador como otros compañeros comentaban en voz baja los nuevos casos del día... y de los traslados forzosos a las tres últimas plantas del hospital que se llevaban a cabo con todos los pacientes cuya gravedad hacía presagiar un desenlace fatal.
Pero, aun siendo todo esto extraño y sospechoso, había dos cosas que escamaban aún más a Eva: una era el silencio informativo impuesto sobre tan inquietantes sucesos. La otra era la cada vez más nutrida presencia policial y militar en cada rincón y cada pasillo del hospital.

Así transcurrieron los meses de junio y julio, pero fue en agosto cuando los rumores que ya corrían por toda Zaragoza encontraron un soporte informativo en un pequeño breve de la sección "Zaragoza" de el Heraldo de Aragón. En dicho breve, se daba publicidad a la noticia, ya sabida por todo el personal médico del centro y por los familiares de algunos pacientes, de que una extraña infección -de carácter hospitalario, decía- había obligado a clausurar militarmente las tres últimas plantas del Hospital Miguel Servet. Tanto el Hospital Clínico como el Militar se hallaban en circunstancias parecidas.
La cosa se puso fea: la presencia policial y militar en el complejo era abrumadora, los familiares y los pacientes estaban angustiados y enfadados, generándose múltiples situaciones difíciles y además, algunos compañeros estaban faltando al trabajo, entre ellos el celador que les había dado las primeros noticias sobre la epidemia al grupo del almuerzo de Eva.

Y llegó el seis de septiembre: Eva estaba pasando consulta a los pacientes cuando, de una habitación, salió un enfermero gritando enloquecido. Cayó sobre Eva y la auxiliar que la acompañaba tirando por el suelo en el encontronazo todo el material sanitario que ésta última portaba y produciendo un gran estrépito. Ello llamó la atención del policía más cercano, un tipo grande, rubio y con expresión de nerviosismo constante.
Mientras el agente detenía al enfermero por la fuerza, Eva pudo oír los gritos que provenían de la habitación de la que el sanitario había salido huyendo. Apenas pudo ver nada más que una enorme mancha roja en la pared, cuando otro sonido llamó la atención de la joven. Provenía de la escalera y sonaba a cristales rotos, a gritos y a ¿disparos? salió corriendo hacia la escalera, se asomó mirando hacia arriba y cuando vio lo que vio, apenas pudo contener el grito que ya se había formado en su interior y que luchaba por salir.
Torpe, pero inexorablemente, un grupo de diez o doce personas, entre pacientes, médicos (Dios, conocía a uno de ellos) y policías descendía las escaleras en dirección al lugar donde ella se encontraba. El aspecto del grupo era aterrador. No por las múltiples heridas y desgarros que algunos de ellos presentaban. No por la torpeza de sus movimientos y su falta de coordinación... No, el grupo resultaba aterrador porque, cuando mirabas a los ojos de cualquiera de los que lo formaban, veías claramente que esa gente estaba muerta. Estaba muerta y caminaba hacia ella.

Sin pensárselo dos veces, la doctora corrió escaleras abajo, decidida a escapar del hospital sin volver la vista atrás. Cada vez que pasaba por la entrada de cada de una de las plantas inferiores, podía ver, por el rabillo del ojo, pequeños grupos de policías o militares que impedían la salida hacia la escalera de las personas, enfermos, familiares o facultativos, que trataban de ganar la escalera que ella ya terminaba de descender. A su paso por la primera planta apenas pudo escuchar las voces de unos hombres que discutían a gritos:
-¡No vamos a disparar contra ciudadanos desarmados!!!
-Usted hará lo que yo...

No pudo escuchar más, ya se encontraba en el pasillo de acceso a la salida y corría mientras escuchaba un creciente murmullo proveniente del vestíbulo del hospital.
Decenas de personas intentaban atravesar las puertas del recinto, pero un nutrido grupo de agentes antidisturbios se lo impedían desde el exterior. Eva quiso unirse al grupo e intentar salir siquiera por la fuerza, pero la visión de dos personas entre los que intentaban escapar la hizo desistir.
Pues, entre la pequeña multitud reconoció unas miradas y unos ademanes idénticos a los del grupo que había visto descendiendo la escalera.

Corrió hacia la salida de Urgencias mientras ya escuchaba gritos en el lugar del que acababa de escapar. Pero allí se encontró con un panorama similar. Así que corrió hacia la salida del edificio nuevo de Traumatología.

Allí comprobó que, para su alegría, había bastante menos gente concentrada. Se acercó al guardia de la entrada, que ya estaba impidiendo la salida de dos enfermeros y le rogó que le dejara salir. El agente, visiblemente alterado, le respondió que el hospital había sido precintado y que nadie debía entrar y salir, arriesgándose quien lo intentara a sufrir las más severas consecuencias.

Al oír esto, los enfermeros aunaron fuerzas y se arrojaron sobre el policía, circunstancia que Eva aprovechó para salir al exterior. Pudo ver en la oscuridad de la noche los faros de tres vehículos policiales que se aproximaban. Se escabulló hacia donde había dejado su coche y ya casi lo había alcanzado cuando una fuerte orden de "Alto" la forzó a detenerse. Se dio la vuelta y pudo ver como los dos enfermeros eran abatidos, en plena calle por los disparos de la policía.
Nadie parecía haber reparado en ella, pero fue entonces cuando sintió un fuerte dolor en el abdomen y supo que había sido alcanzada por una bala perdida.

Desesperada y dolorida, tuvo fuerzas para coger el coche y escapar de aquel infierno. Conducía entre terribles dolores hacia su casa, situada en la Almozara, cerca de una de las salidas de la ciudad. Pudo esquivar el gran atasco que ya se estaba formando en el Paseo del Agua. Al parecer, las cosas se ponían definitivamente muy feas y la gente trataba de escapar de la ciudad. Giró por el Paseo María Agustín y cubrió parte del trayecto, el de entrada de Zaragoza, en dirección contraria. Para entonces, ya se le nublaba la vista y apenas podía controlar el coche. Llegando a la Plaza de Europa, perdió finalmente la consciencia y no se dio cuenta de cómo el automóvil, perdido ya el control, se movía erráticamente hacia el Puente de la Almozara. Allí, el coche se precipitó al parque que crece junto al río Ebro y chocó contra un viejo edificio en rehabilitación situado en la parte derecha del puente.

Eva estaba muerta.

Le costó trece días de forcejeos infructuosos salir del vehículo que había sido su tumba. Un casual "clic" del mecanismo de apertura le permitió salir y moverse libremente por la ciudad. La evacuación ya había sido llevada a cabo y sólo los muertos vivientes caminaban por las calles de Zaragoza.

Ya no le asustaban. Ya era uno de ellos 

jueves, 21 de abril de 2011

Zarazombis#2 Josué

"El que le grabó aquel CD no tiene perdón de Dios". Así se refería el padre de nuestro amigo a quienquiera que, en su momento, le grabó al bueno de Josué un Compact Disc en el que tan solo podía leerse las palabras "RAC ESPAÑOL".
No fue un proceso muy radical, pero el cambio que fue operándose en la personalidad de Josué fue tan extremo como irreversible. A los 12 años, con uno solo de instituto, el chaval decidió raparse la cabeza y frecuentar la poco recomendable compañía de los miembros más jóvenes de determinado partido político de extrema derecha... A los 14, fue conducido por primera vez ante el juez de menores, acusado de haber participado en la paliza que un joven marroquí recibió en el zaragozano barrio de la Almozara. A los 18, ya era miembro de pleno derecho del movimiento Skin Head NS zaragozano, derecho adquirido, por cierto, mediante el uso frecuente de la violencia en su relación con los miembros de otros colectivos, digamos"molestos" (véase extranjeros, izquierdistas, homosexuales, etc.)
Hastiados, aborrecidos, asqueados, sus padres tomaron la determinación de echar al joven Josué de casa, expulsión a la que el muchacho respondió con un "¡
Que os jodan, no quiero volver a ver a una gente que me puso nombre de judío".

Dos años después, llegó el horror. Viendo las noticias en el salón del piso que compartía con Manuel- otro miembro activo del movimiento neonazi zaragozano, el cual se había librado de una larga condena por homicidio gracias a un error de forma en el juicio-, Josué sólo acertaba a exclamar:
"¡Los putos negros! ¡Esto lo han traído los putos negros! ¡Nos han jodido! ¿No podían quedarse en su puta selva?!"
Manuel se limitaba a asentir, silencioso, mientras por la pantalla de la tele se asomaban los terribles espectros de quien, hasta hacía un par de días, eran vecinos y amigos, y ahora eran una cruel parodia caníbal del ser humano.
Una tarde de septiembre, cuando las cosas empezaban a ponerse feas y ya no era extraño encontrarse por la calle con esa gente, Josué llegó a casa exaltado, tembloroso, pero, a su vez, extrañamente animado.
-
¡Vamos a por ellos! -gritaba. -Hijos de puta, hoy el jefe ha decidido cerrar el taller hasta que todo esto pase. ¡Estoy sin trabajo!!!
Los he visto, he visto a dos de ellos deambulando por el puente de la Almozara. Dan escalofríos, tío. Estoy seguro de que lo que dicen por el Facebook es verdad, ¡están muertos!!! ¡Son muertos vivientes, como en las putas películas!!!
Manuel, encerrado en su habitación, no respondía.
-Hoy he quedado con todos los del partido, vamos a hacer una batida por la mezquita. Me han dicho que los moros guardan ahí a sus enfermos y a sus muertos, porque creen que en el rumor ese que dice que a todo el que enferma de gravedad, lo ejecutan.
¡Vamos a ir y les vamos a machacar la cabeza a los putos moros, joder!!!
Como quiera que Manuel no respondía, Josué entró en su cuarto y apenas pudo ahogar un gemido de dolor cuando vio a su amigo ahorcado del gancho de la vieja lámpara de araña. A sus pies, una nota escrita en mayúsculas, dirigida a Josué, quien la leyó con las primeras lágrimas que sus ojos derramaban en... tantos años.

ES EL FIN. NO PIERDAS EL TIEMPO Y HUYE. YO NO TENGO FUERZAS.

En la mano agarrotada de Manuel podía verse una fotografía de sus padres, con quien tampoco se hablaba, igual que Josué desde hace años. Sobre la cama, el teléfono portátil emitía una débil señal. Manuel no había llegado a colgar a quien le había llamado para darle la noticia.
Dos horas más tardes, mientras Manuel se agitaba en la cuerda de la que había quedado colgado, Josué salía a calle armado con un bate de béisbol. Se protegía la cabeza con el casco de la moto y en el bolsillo llevaba un puño americano. Se mordió el labio inferior cuando sus compañeros le preguntaron por Manuel, pero no dijo nada sobre la suerte que había corrido.
Los doce jóvenes rapados caminaban decididos hacia la calle Reino, donde se halla la mezquita de la Almozara cuando vieron otra pandilla, en este caso, un grupo de dominicanos, que parecía dirigirse hacia el mismo lugar.
La refriega fue rápida, ruidosa, violenta. Ya se habían encontrado en otras ocasiones, aunque la violencia que exhibieron esta vez fue desmedida por ambos bandos. La tensión acumulada por todo el mundo, el estado de terror en que vivían desde agosto, había convertido a estos jóvenes, como a tantos otros, en gente potencialmente tan peligrosa como aquellos que les habían infundido ese terror.
El último acto consciente de Josué fue quitarse el casco para golpear a un joven negro con él en la cara. Mientras lo hacía, notó un fuerte pinchazo en la espalda y después, una sensación de ahogo en las entrañas, como cuando era pequeño y su padre intentaba enseñarle a nadar con lamentables resultados y Josué tragando litros y litros de agua. Empezó a escupir y después vomitar sangre. Cayó  de rodillas y murió pensando en ese hombre que le había puesto nombre de judío y que tres días después habría de morir descuartizado en plena calle Conde Aranda, en un vano intento por reencontrarse con su hijo menor, perdido hacía dos años, un mes y seis días.
Cuando Josué despertó, ya no sentía el odio que le había devorado desde su más temprana adolescencia. Junto con un chaval latino que también había perecido en la pelea, y cuyo cadáver ya nadie recogió, nuestro buen amigo empezó a caminar sintiendo tan solo una cosa: HAMBRE.  

miércoles, 20 de abril de 2011

Zarazombis #1 Elvira

Durante la semana santa no va a avanzar la historia, pero vamos a contar como algunas personas terminaron vagando por la calle como vulgares carcasas sin alma.

ELVIRA

Elvira llevaba tres años encerrada en su casa después de que la pérdida de su único hijo la sumiera en una profunda depresión. Aprendió a hacer la compra por Internet y se negó durante todo ese tiempo a pisar la calle, ni siquiera cuando se encontraba mal y necesitaba ir al médico. Tampoco recibía visitas, aunque, ciertamente, no quedaba nadie que quisiera ir a verla.
En agosto de 2011 empezó a mirar con incredulidad las noticias de la televisión que informaban del cierre de dos plantas del Hospital Universitrio Miguel Servet, en el que había trabajado durante años. Al parecer, una infección hospitalaria fuera de control había puesto en jaque a las autoridades sanitarias, ya no sólo en Zaragoza, sino también en el resto de España y, aparentemente y según pudo verse después, en todo el mundo.
Ocasionalmente pudo ver en la pantalla de su televisor ciertas imágenes borrosas de los afectados por la presunta infección. La visión le resultó tan aterradora que no tardó en autoconvencerse de que todo el asunto respondía a una manipulación más de los medios audiovisuales.
Resolvió no  encender más la tele, si acaso vería viejas películas  y teletiendas cuando ya no se emitieran telediarios. Finalmente, tuvo que apagar la tele, porque los informativos copaban toda la programación.
Una noche, a primeros de septiembre, a eso de las tres de la madrugada, oyó gritos en la calle Pablo Gargallo, donde residía. Por un segundo, apunto estuvo de asomarse a ver que ocurría, pero decidió bajar la persiana, cerrar las ventanas e ignorar todo sonido proveniente del exterior...
El segundo miércoles de septiembre no llegó el chico que le traía la compra del supermercado. Envió mails e hizo llamadas, pero no obtuvo respuesta.
¿Qué hizo entonces? Decidió comer menos; a fin de cuentas, se estaba poniendo muy gorda y tenía suficientes reservas de alimento en casa.
El trece de septiembre, oyó alboroto en la escalera de su casa. Reconoció las voces de sus vecinos... sonaban alteradas, nerviosas. Escuchó sus pasos apresurados escaleras abajo y volvió la tranquilidad.
Finalmente, el 16 de septiembre, estando Elvira a punto de darse un baño, se oyeron unos fuertes golpes en la misma puerta de su apartamento. Era la policía, decían. Venían a evacuarla, pues la situación empazaba a escaparse del control de las autoridades y se había declarado una evacuación obligatoria.
Un pequeño haz de luz se abrió camino en la turbia percepción que Elvira tenía del mundo. Intuyó el peligro y tuvo claro que debía aceptar la protección que le ofrecía la policía...
Pero no le dieron tiempo a vestirse; irrempieron en la casa y se llevaron a Elvira vestida tan solo con un batín de baño.
La imagen de los policías armados hasta los dientes impresionó vivamente a nuestra heroína, tanto que siguió a los agentes semidesnuda, sin decir ni pío. Sin embargo, Elvira notó que algo iba mal... el corazón le latía de una manera extrañamente acelerada, o incluso irregularmente. Una sensación de ahogo desconocida apretaba la tráquea de la buena mujer mientras bajaba las escaleras custodiada por hombres fuertemente parapetados para una circunstancia de peligro extremo.


Cuando por fin, tras meses de autorreclusión, Elvira piso la calle, la sensación distó mucho de ser agradable; tras una apresurada barrera formada por contenedores de basura y vallas de obras, la mujer pudo ver a unos personajes de aspecto muy similar  a aquellos que había contemplado vía TV cuando todo el problema comenzaba a irse de madre,
El corazón de Elvira se detuvo sin más ante la visión de los muertos vivientes y cayó a la acera con gran estrépito. Los policías que la custodiaban dejaron el cadáver y huyeron hacia el furgón en que habían llegado sin recoger a nadie: la precaria barricada había caído y los muertos vivientes ya rodeaban a los vecinos evacuados aquella mañana.


Un par de minutos después, Elvira abrió los ojos y sintió una nueva necesidad, un hambre feroz que hasta entonces no había conocido. Desde entonces, desnuda y muerta, camina por las calles con la única intención de saciarlo.

lunes, 11 de abril de 2011

página 34

Aquí sí que pude meter la viñeta de manera que ocupara toda la página. Conforme iba haciendo la viñeta, se me iban ocurriendo las historias que hicieron que estas persona acabaran como los veis. Pero no llegué a escribirlas. Dos de los personajes están inspirados en gente real del barrio de la Almozara, uno con cierto parecido y otro con ninguno en absoluto. Se trata de la mujer del jersey a rayas y del tipo de gafas que se medio ve tras el del traje. Tenía algún muerto viviente más, pero no se le iba a ver, así que quedaron en el bloc de dibujo durmiendo el sueño eterno de los justos...

página 33

Bueno, volvemos a encontrarnos con una viñeta de decorado hecho íntegramente con el ordenador; se trata de la Calle de la Reina Felicia de Zaragoza, donde viví durante unos 8 años hasta hace unos 6 meses...
Mi idea al principio era que la viñeta con los muertos vivientes ocupara toda la página, pero no tuve modo de encajar las otras dos. Corriendo publico la página siguiente, porque ambas páginas van necesariamente encadenadas.

lunes, 4 de abril de 2011

página 32

Sí, sí, ya me doy cuenta de que esta página no supuso un esfuerzo máximo, ya que aprovecho el mismo decorado de antes, pero vaya... Mi idea era meter estas tres viñetas y la última de la anterior en la misma página, pero al final no pude o no supe encajarlas... No salió como yo quería, pero la secuencia me gusta. Por cierto, el decorado de esta página también es "virtual", no existe en papel, lo hice directamente con el potochop. Y os preguntaréis... ¿de quién huyen estos dos muchachos de la segunda viñeta???

lunes, 28 de marzo de 2011

página 31

Aún con los ojos cerrados acierta nuestra querida Paula. Me gusta la imagen de Marcos muerto (ahora de verdad) Me costó un poco sacarle las piernas de la viñeta -ahora sé hacerlo mejor y más rápido...Hoy no tengo mucho tiempo para escribir, que me quedado dormido con el p... cambio de hora. Ah! no cunda el pánico, que a Marcos volveremos a verlo. 

lunes, 21 de marzo de 2011

página 30

Continuamos con mi escena favorita de la pequeña historia de Paula y su búsqueda de provisiones. El dibujo de Paula disparando lo hice con "público", que me acuerdo, hace ya dos añicos. El de Marcos atacando asa por ser uno de mis preferidos de todo el cómic, y eso que al colorearlo quedó un poco peor de lo que pensaba. La secuencia de la pistola también me gusta... Del mismo modo que ponía las primeras páginas a parir, pues ensalzo éstas, ¿no?

lunes, 14 de marzo de 2011

página 29

Definitivamente, Marcos no está bien. Esta página es una de las que más me gustan, aunque la mirada de la última viñeta parece que me recuerda más a "28 días después" que a "Zombi"... En las dos primeras viñetas intenté hacer un truquillo "cinematográfico", desenfocando primero el primer plano y luego a Paula. A mí me gusta como quedó...

lunes, 7 de marzo de 2011

página 28

Aquí empieza el último bloque de esta primera parte de "Todo se pega". Nos tocan tres o cuatro escenas callejeras. por ahí me dijeron que las páginas que viene a continuación son las más chulas, pero no me corresponde a mí decirlo. Seguimos en el portal de mi antiguo domicilio, en Zaragoza. Me gusta el aspecto alelado del zombi mirando la pared de la que fuera la casa de su novia. Los zombis siempre parecen inofensivos hasta que diriges a ellos. Error, Paula, error. Aunque se parezca mucho a tu novio, deberías fijarte en el color de su piel antes de llamarle la atención.
Vaya tostón que fue dibujar la lluvia, por cierto. Ah, me olvidé de dibujar las placas de Badén en el garaje y me propuse hacerlo un día de estos. Al final se quedaron en blanco. Da igual, ya nadie va a dejar el coche frente a esa salida de vehículos...

martes, 1 de marzo de 2011

página 27

Ésta es la última página en la que aparecen escaleras (bieeeeeeeeeeeeeeeeen!!!!). Con esta página termina la "Segunda parte" de esta historia (dividí el cómic en tres partes, ésta sería "El trastero"). Como tontadica, decir que la viñeta en que Paula se asoma por la puerta, en la que se ve un poco el carrito, esa viñeta ha desaparecido por siempre en el éter informático, debido a un pequeño error de quien esto escribe. Concluyendo esta página 27 quizá os hagáis una pregunta: ¿Qué c... ha visto Paula, que se le ha quedado esa carica de ajo???. La respuesta la semana que viene.

viernes, 25 de febrero de 2011

página 26

Esta semana vuelvo a publicar dos paginas, no como la anterior, que se quedó en una sola. El trastero que tenía en Zaragoza, a pesar de ser el mismo que aparece en esta página, estaba mucho más desordenado en la vida real, jeje. La nota que María ha dejado a Paula tendrá su importancia en las decisiones que tome esta última. Aún me acuerdo del día en  que dibujé (con poca fortuna) la pistola. Un chaval de once años vio el dibujo y me dijo la marca y el modelo y yo contesté (hmmmmmmmmmm).
Ah!, cuando hice la viñeta del trastero tenía la idea inicial de que Paula había bajado sólo a por agua. Con el dibujo ya acabado, caí en la cuenta de que el agua no se vende en cajas de cartón como las que salen en el dibujo. No me apetecía cambiarlo y lo que hice fue cambiar un poco el guión y mandar a la chica a por comida en general y no sólo a por agua.
Cosas.

lunes, 21 de febrero de 2011

página 25

La semana pasada sólo publiqué una página; pensasba haber sacado ésta el sábado pero, entre  unas cosas y otras, no pudo ser. Aquí Paula empieza a plantearse que las cosas que ha visto y oído durante su descenso al sótano, le recuerdan a determinadas habilidades de cierta amiga suya de la que sabremos más en la segund aparte de esta historia...
Se me había olvidado decir en páginas anteriores que estos decorados son los únicos del cómic que dibujé sin mirarlos; estos sótanos existen de verdad pero los hice de memoria.

martes, 15 de febrero de 2011

página 24

Sí, amigos. A veces le hecho esta jeta. Bueno, lo cierto es que si se ha apagado la linterna al caerse, es normal que la oscuridad sea total y más estando como están en un sótano sin ventanas ni iluminación. Ah, "fijarsen" que los bocadillos de Marcos no llevan rabito...

viernes, 11 de febrero de 2011

página 23

Por fin conocemos a Marcos; la verdad es que sale un poco translúcido y su cuerpo no proyecta sombras sobre sí mismo... ¿por qué será? Una buena amiga me preguntó que si Marcos era yo. Bueno, lleva mi ropa.